EL AMOR

Vaya tema más subjetivo e interesante a la vez, el amor. No estoy aquí para hablarte sobre lo que es, porque seamos realistas, todos lo hemos sentido o experimentado alguna vez.

Entonces, ¿Qué me quieres decir, Diego? Nada que no sepas ya, sin embargo, creo que hablar sobre esto me hace ser débil conmigo mismo, porque estoy condenado a indagar en mis más profundos sentimientos.


Pero sabes algo, me voy a auto cuestionar, porque quizá ni siquiera yo sé lo que es el amor, entonces, iniciemos desde ahí, ¿Qué es el amor?

¿Es atracción física?, ¿Psicológica?, ¿Es deseo?, ¿Es encontrar algo que a ti te falta?, ¿Es algo que está destinado a estar contigo...?



Todos somos débiles cuando dependemos de una persona, de su cariño, de su calor corporal, de su aroma, de su perfecto semblante, de sus rasgos físicos que nos encantan, de su forma de hablar, de entendernos, de darnos apoyo, de darnos placer, de hacernos reír, y a la misma vez, de hacernos llorar, de cuestionarnos, de tener dudas, de tener celos, de tener miedo...


Cualquiera que se haya enamorado alguna vez entiende que el amor no es sencillo, para nada. Y en ocasiones ni siquiera tú mismo(a) te entiendes, pero al siguiente día quieres y deseas volver a estar con él o ella, ¿Por qué? Porque así es el amor, tan bonito y tan difícil a la vez.


Una vez una persona muy especial me dijo que teníamos que hacer todo con el corazón, y si éste te obliga a escribirle, a hablarle, a abrazarle, a besarle, tienes que hacerlo, porque tu corazón lo necesita. Y es en este punto en el que te das cuenta que estás enamorado(a), porque aunque el orgullo se llene de valor, el corazón siempre le hará frente y mostrará nuestra parte más débil, ese niño por dentro que necesita amor y cariño de esa persona especial.


¿Un consejo? Lucha por él o ella, un verdadero amor no se encuentra dos veces, y claro que será difícil, pero todo valdrá la pena, porque lo fácil, así mismo se va.


Diego García.

Milenials.



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Para Paola, por supuesto. Gracias por tu apoyo incondicional, por siempre haber estado conmigo, por ignorar mis defectos y ayudarme a mejorarlos. Gracias, por cada perfecta noche de risas, en las que